REFLEXIONES EN TORNO A UNA ÉTICA ANIMAL


Néstor Alberto Calderón Maldonado (Médico Veterinario)



¿Cómo podremos construir una nueva humanidad? Con respeto por la Vida. La existencia depende más del respeto por la vida que de las leyes y los profetas. El respeto por la vida abarca toda la ética del amor, en su sentido más profundo y elevado Es la fuente de renovación constante para el individuo Y para la humanidad.

ALBERT SCHWEITZER
(Reverence for Life)


Al hablar de una ética animal, estaríamos planteando la utilización de diversos enfoques éticos para cada uno de los seres o sistemas que habitan el planeta; encontrando así una ética centrada en el hombre (antropocéntrica), otra centrada en los animales (zoocéntrica) y finalmente una centrada en la vida (biocéntrica), siendo esta última la que adoptaremos como eje de reflexión, la BIOETICA. En nuestra propuesta pretendemos reflexionar sobre los aspectos éticos de la relación hombre - animal; discutiendo acerca del estatus moral de los animales, de sus "derechos" y finalmente revisar nuestras "responsabilidades" éticas, morales y legales con las otras formas de vida que comparten el ambiente natural y artificial en el que vivimos.

Estas reflexiones nacen de la posibilidad que ofrecen las argumentaciones de la Bioética para abordar discusiones sobre el sentido de nuestras acciones, decisiones y actitudes hacia la vida y los animales. Nace de la vivencia personal de compartir su vida y su muerte, su salud y su enfermedad, de estudiar y observar su conducta. De la insatisfacción frente a preguntas y respuestas acerca de nuestras diferencias y similitudes, del uso que damos de ellos y por supuesto, del "ser" de mi quehacer, la Medicina Veterinaria.

Preguntas asumidas habitualmente por filósofos, escritores, periodistas, abogados y en menor proporción por zoólogos y biólogos; casi nunca fueron abordadas por los médicos de los animales, los Veterinarios.

Esta ausencia es probable que haya sido ocasionada, en gran medida, por la formación universitaria de pre grado en las ciencias veterinarias que valora mucho más los aspectos zootécnicos, quirúrgicos, diagnósticos y clínicos; frente a las reflexiones filosóficas o éticas de nuestra labor. Es también probable, que sea debido, a la percepción que del animal tenemos, máxime cuando el objetivo fundamental de la profesión son la salud humana; la sanidad animal y productividad agropecuarias, en la que los animales son considerados "objetos" (semovientes) y su dimensión de "seres sensibles", solo hasta hace pocos años se viene teniendo en cuenta en el ámbito profesional. Esta dimensión, su estudio y aplicación se ha logrado a través de la Etología Veterinaria y del Bienestar Animal (animal welfare). Es posible que para muchos esta discusión no tenga objeto, y para ellos, las argumentaciones dadas por los proteccionistas o defensores de los animales han carecido de bases sólidas a nivel filosófico y moral. Y es que solo, hasta que filósofos reconocidos, abordaron la problemática de los animales y de la forma como los tratamos, se crearon espacios de discusión y análisis acerca de nuestros supuestos, de nuestras actitudes y de lo que hacemos frente a las otras formas de vida con las que compartimos la existencia en este planeta.

"... cada vez que me he mostrado suficientemente humilde y dispuesto a permitir que un ser que no era humano me instruyera, este amigo, ya tuviera cuatro patas, seis o ninguna, compartió conmigo una sabiduría que no tiene precio. Todos ellos me enseñaron que la perfecta comprensión entre el ser humano y las otras formas de vida es posible en el momento en que el ser humano cumple realmente con el papel que le corresponde." (4)

Nos proponemos una reflexión que tenga en cuenta las condiciones que hacen posible la vida, reconociendo la biodiversidad no solo en términos ecológicos y ambientales, sino por la trama de los elementos que la constituyen y que hacen posible ver la vida como una totalidad. Esta red o trama en la que todos los elementos se encuentran entrelazados en una dinámica estructural de relaciones, red que nos permite el substrato sobre el que podemos construir nuestro aporte. a Reflexión que no estará orientada a "humanizar lo animal ni animalizar lo humano", sino más bien, a proponer una relación armónica, coherente y madura con las demás especies.

a. Adaptación de MACROBIOÉTICA - Colección Pedagogía y Bioética. Nº 7; Universidad a distancia. Programa de Bioética; Facultad de Educación; Universidad El Bosque. Bogotá, 1999.

1. 1. La relación hombre animal.

"La grandeza de una nación y su progreso moral se puede juzgar de acuerdo a la manera en que trata a sus animales" Mohandas Gandhi

Las diversas relaciones que mantenemos con los animales, sean estos silvestres, domésticos, de compañía, de laboratorio, de consumo, callejeros, etc.; ha permitido una aproximación desde diferentes enfoques: académico, filosófico, ético, jurídico, emocional, romántico, artístico, compasivo, fundamentalista, salubrista, clínico, etológico y comparado entre otros.

Y todos estos enfoques han generando a su vez posiciones ideológicas muy definidas como la proteccionista, abolicionista, utilitarista o indiferente. Discutiéndose habitualmente temas como la experimentación y vivisección, el tráfico de fauna silvestre, la tenencia responsable de mascotas, las poblaciones animales callejeras y su control, los animales como alimento, los métodos de producción intensiva, las colecciones de animales (zoológicos) y los centros de control de zoonosis (antirrábicos). Esta relación que la especie humana ha establecido con otras especies animales se encuentra enmarcada por momentos históricos y culturales, así como por factores ambientales, políticos, económicos, científicos y sociales. Tornándose más estrecha y compleja, cuando como especie empezamos a domesticar y coleccionarlos; creando interacciones que en principio iban en detrimento de las necesidades básicas de aquellas especies mantenidas en cautividad o domesticidad.

"Actualmente al hombre lo rodean una serie de animales domésticos de gran valor económico o afectivo, considerados como algo natural, olvidando que todos ellos no existían hace quince mil años y que la mayoría no aparecieron hasta hace unos diez mil años (domesticación). La transición de una economía de caza y recolección a otra en la cual se producen los alimentos, es decir, donde se tienen plantas y animales domesticados constituye sin duda alguna el hecho más revolucionario y de consecuencias económicas y sociales más importantes para el desarrollo de la humanidad."(6)

En el caso de las especies llamadas domésticas o domesticables se generó un "contrato de uso"; de hecho a nivel técnico le denominamos explotación pecuaria. Este concepto de contrato, referido por Morris, D. (1990) como el:
"contrato animal", plantea que existe entre nosotros y los animales un compromiso, que nos convierte en socios para compartir el planeta. La base de este contrato consiste en que cada especie debe limitar el crecimiento de su población de modo tal que permita la convivencia de otras formas de vida.(29) Sin embargo en el manejo de los animales de producción o de consumo, los sistemas de "explotación intensiva" descritos por Singer, P. (1975) como "la granja-factoría"; son justificados exclusivamente con base en el costo - beneficio del sistema y como una opción alimentaría para la población humana necesitada de fuentes de proteína animal. Sin contemplar otras implicaciones diferentes a las técnicas, económicas y de producción.

En últimas no se trata plantear con estos asuntos, que la única opción sea entonces el vegetarianismo o el veganismo; sino más bien revisar los fundamentos y esquemas conceptuales (éticos y morales) que sustentan los sistemas de manejo y utilización de los animales domésticos o de consumo. Se trata de mirar, si como especie y como cultura, vemos en los animales objetos útiles o seres sensibles. Y al preguntarnos de esta forma se generan de inmediato varios dilemas éticos, expresado en conceptos como:

-el sufrimiento animal.

"Veneramos, mimamos y admiramos a algunos animales, mientras a otros se les tortura y destruye. Quizás una de las razones por la que los seres humanos abusan de los animales es por que no podemos sentir lo que es, ser un animal." (21)

A través de la neurobiología y de la fisiología animal, hemos podido entender los mecanismos que subyacen detrás del "dolor animal", el cual varía en su percepción y expresión de especie a especie, pero que sin lugar a dudas es una realidad biológica.

En cuanto al sufrimiento, constituye un concepto de gran peso, pero puede ser de difícil valoración en un animal; que aunque puede comunicarse (vocalizaciones, actitudes posturales y faciales, señales químicas) se plantea como algo más bien subjetivo, una experiencia más de tipo emocional.

Esto nos ofrece un reto que ha intentado ser dilucidado desde hace ya, varios siglos; Bentham,J (1748 - 1832) escribía: "La pregunta no es, a la hora de interesarme por el bienestar de alguien ¿piensa?, ¿posee capacidad de raciocinio?, sino ¿siente?, ¿tiene capacidad de gozar y sufrir?."(17) Frente a esta disyuntiva práctica surge la propuesta ética del "Bienestar Animal" en la que los profesionales de las ciencias veterinarias en conjunto con gobiernos y ONG's han acordado desde la década de los sesenta, la implementación de protocolos de evaluación y control para lograr dicho bienestar en las áreas de producción y tenencia de animales: conocidos como " las cinco libertades " (entendidas como necesidades, son: alimentación, refugio, salud, comportamiento y bienestar), el manejo etológico (entendido como la mejor manera de aproximarme, sujetar e inmovilizar a un animal) y el enriquecimiento ambiental (en aquellas especies que van a ser confinadas, permitir mediante el diseño arquitectónico de las instalaciones, el mobiliario y el manejo; que sus necesidades biológicas, etológicas y psicológicas puedan ser satisfechas).

-el conflicto de intereses

..."El principio de igual consideración de intereses no permite que los intereses principales sean sacrificadas en aras de intereses secundarios..."(17)

De igual manera que en el punto anterior estas discusiones han sido abordadas desde hace varios siglos; es así como el filósofo y economista ingles, John Stuart Mill (1806 - 1873) ya planteaba: "Suponiendo que cualquier hecho cause más dolor a los animales que el placer que cause al hombre, ¿esa práctica es moral o inmoral? Y si el hombre no contesta inmoral con una sola voz, al mismo tiempo que su cabeza emerge del todo del egoísmo que la moralidad del principio de utilidad se condene para siempre."(22)

Este conflicto de intereses es de base, el contingente mayor que enfrenta el profesional de las ciencias veterinarias, cuando debe anteponer los costos y honorarios, al sufrimiento de los animales y propietarios. Teniendo además que tomar la decisión y ejecutarla; la del sacrifico humanitario de sus pacientes animales (eutanasia), frecuentemente vista como la mejor opción para evitar el sufrimiento. En ética ambiental (macrobioética) es más evidente este conflicto, en donde preguntas como: ¿Constituye la extinción de una especie un precio aceptable a pagar por el aumento de las oportunidades de empleo?. Nos plantean una reflexión filosófica, si debemos incluir en nuestras deliberaciones éticas a todas las especies animales, organismos unicelulares, plantas, algas, quizás virus y según algunos, ecosistemas e incluso el conjunto de la biosfera. (41)

Lo claro es, y como lo plantea Elliot, R (1993): ... "Una ética centrada en la vida exige, que a la hora de decidir cómo hemos de actuar, tengamos en cuenta el impacto de nuestras acciones sobre todo ser vivo afectado por ellas." (41)

-¿igualdad y especiecismo?
"... no hay razón para creer que ningún animal sea capaz de pensar acerca de sus propios pensamientos de esta manera, ninguno de sus estados mentales será consciente. Si se aceptará este razonamiento, se deduciría casi inmediatamente que los animales no pueden plantearnos imperativos morales, pues los estados mentales no conscientes no son un objeto adecuado de interés moral." (21)

Al asumir que la propuesta no busca humanizar lo animal ni animalizar lo humano, establece desde ya, que nuestro objetivo no es discutir acerca de lo que es similar o distinto entre el hombre y los animales. Sino más bien, discutir, si los argumentos que utilizamos para interactuar con ellos siguen siendo válidos, a la luz de los nuevos descubrimientos que aporta la ciencia y la tecnología. O si el pensamiento filosófico actual desea adoptar nuevos o diferentes argumentos acerca de los animales: sobre su estatus moral, sus derechos y nuestras responsabilidades.

En este sentido, nuestra cultura ha discriminado su relación de afecto o utilidad con los animales más orientado por la moda y por emociones que por aspectos morales o éticos. De la misma manera es evidente al observar dicha relación, que la complejidad de las especies (especieísmo) su apariencia - fenotipo -, marcan en gran medida la empatía (compasión) o antipatía de los seres humanos hacia estas.

Finalmente y sin respuesta clara, la pregunta sobre el derecho de los animales nos invita a revisar el contexto normativo, jurídico y legal que enmarca la relación de los animales en cada país y en cada cultura. Estudiar la percepción que de los animales tiene cada comunidad (Etnoveterinaria) y aportar cuando sea oportuno y con una mirada bioética la sugerencia que promueva el "respeto por cualquier forma de vida".

2. ¿Derechos Animales y Responsabilidades Humanas?

" El contractualismo no concede a los animales derechos morales directos, mientras que se los otorga a todos los seres humanos. (...) Pero las limitaciones que impone a nuestra conducta son mínimas; es evidente que el contractualismo no presta ningún apoyo a quienes desearían ampliar aún más la protección que se brinda a los animales." (6)

El enfoque relativista y subjetivo de la valoración moral de los animales, nos presenta grandes dificultades al momento de realizar comparaciones y preguntarnos quienes pueden hacer parte de la comunidad moral humana.
O al preguntarnos: ¿Qué hace que un ser vivo sea considerado persona?, ¿Cómo es ser un animal?, ¿Experimentan los animales no humanos algún pensamiento o algún sentimiento subjetivo?

Carruthers, P (1992) en su "Teoría moral aplicada" nos aporta los siguientes elementos de reflexión: " Se puede decir que muchos animales tienen creencias y deseos: No obstante, ningún animal posee las demás cualidades necesarias para ser considerado un agente racional. Concretamente, ningún animal parece ser capaz de hacer planes a largo plazo, o de imaginar distintos futuros posibles. Y ningún animal parece capaz de conceptualizar normas generales convenidas socialmente. Así pues ningún animal podría ser considerado agente racional, en el sentido que nos permitiría otorgarles derechos directos según el contractualismo".

Y Regan, T. En su libro "The case for animal rigths" dice así: "sólo tienen derechos los seres con un valor inherente (...) Solo los titulares de una vida tienen un valor inherente..."

Sin embargo un número importante de filósofos afirman que los animales no son agentes morales y que si bien es censurable la crueldad hacia ellos, no sería posible aceptar dar la misma importancia a la vida y al sufrimiento de los animales que a los humanos.
Finalmente Sánchez, M. (1996), nos ofrece una propuesta conciliadora:
"... El respeto hacia los animales no es incompatible con el respeto hacia los seres humanos. Ambos respetos forman parte de un único y más amplio sentimiento de respeto hacia todo y hacia todos..." (17)

En cuanto a las responsabilidades hacia los animales pueden enfocarse en dos dimensiones una moral y otra práctica.

"... No obstante, puede haber obligaciones indirectas para con los animales, motivadas por el respeto de los intereses legítimos de quienes se interesan por ellos."(6)

En el sentido moral, es interesante observar como las diferentes tradiciones religiosas han planteado diversas relaciones con el mundo animal; desde la llamada Mayordomía Responsable en donde el hombre es el rey de la creación y el encargado de las demás especies para su uso y cuidado, pasando por la Hermandad Franciscana de unidad con todos los seres; hasta la prohibición específica y detallada del consumo de ciertos animales.

3. El rol del Veterinario

"Es esencial que exista una distinción clara entre hombres y animales, para poder doblegarlos a nuestra voluntad, conseguir que trabajen para nosotros, llevarlos puestos, comerlos, sin ningún sentimiento inquietante de culpa o de pena.
Con nuestras conciencias tranquilas podemos extinguir especies enteras en nombre de un beneficio imaginado a corto plazo, o incluso por simple descuido. Su perdida tiene poca importancia: estos seres, podemos decir, no son como nosotros."(36)

Existe al igual que en muchas profesiones código deontológico y juramento que el profesional recibe y asume al momento de graduarse; de forma similar posee un misión definida que cumplir. En el caso de los Médicos Veterinarios Colombianos existe un marco de referencia reciente que ha posibilitado abrir el camino a un desarrollo ético de la profesión: La ley 576 de 2000 por la cual se expide el Código de Ética para el ejercicio profesional de la medicina veterinaria, la medicina veterinaria y zootecnia y la zootecnia.
Sería ingenuo pensar que por el hecho de la existencia de la ley o el marco jurídico del ejercicio, se podría garantizar el desempeño de las personas que representan a la profesión. Sin embargo ofrece la posibilidad de crear un ámbito de discusión y aprendizaje colectivo, sobre nuestros mínimos éticos de referencia. De igual manera la creación y existencia del TRINADEP (Tribunal Nacional de Ética Profesional) que simboliza el órgano de control sancionador a los infractores de esos mínimos éticos. Lo ideal para mí sería la inclusión de unos máximos éticos en el cotidiano de todos aquellos profesionales relacionados con el área y de todas aquellas personas relacionadas con los animales. Que en ellos existiera la voluntad y el interés de reflexionar en torno a nuestra visión y misión, en torno a la cultura de lo animal que existe en nuestro país.

"La Medicina Veterinaria es una profesión basada en una formación científica, técnica y humanística que tiene como fin el propender por el mejoramiento de la calidad de vida del hombre, mediante la conservación de la salud animal, el incremento de las fuentes de alimento de origen animal , la protección de la salud pública, la conservación del medio ambiente, de la biodiversidad, y el desarrollo pecuario del país."

Ley 576 de 2000
República de Colombia
Consejo Profesional de Medicina Veterinaria y de Zootecnia de Colombia

4. Comentario final:

Al terminar esta corta reflexión me queda como miembro de la especie humana, ciudadano del mundo y Médico Veterinario Colombiano asumir el compromiso que nos corresponde en la conservación de la Vida en el planeta, en la preservación y desarrollo de nuestra cultura. Y de manera fundamental la investigación, aplicación y conformación de principios Bioéticos que posibiliten la consolidación de una Medicina Veterinaria más humana y comprometida con el bienestar humano y animal.
Como cita final quise compartir estas dos:
Jeremy Bentham (1748 - 1832; filósofo ingles, economista y jurista)

"Puede llegar el día en que el resto de la creación animal adquiera esos derechos que nunca debían habérsele retirado sino por la mano de la tiranía (...)" Puede llegar el día en que se reconozca que el número de las piernas, la vellosidad de la piel, o la terminación del hueso sacro sean por igual razones insuficientes para abandonar a un ser sensitivo a la misma suerte. ¿Qué más existe que deba trazar la línea insuperable? ¿Es la facultad de la razón o, tal vez, la facultad de discurrir? Pero a fuerza de comparar, un caballo o un perro adulto son animales mucho más racionales y amistosos que un infante de un día, de una semana o hasta un mes. Pero supongamos que el caso sea el contrario, ¿qué importaría?. La cuestión no es: ¿pueden razonar?, ni: ¿pueden hablar?, sino: ¿pueden sufrir?. "

(The principles of Morals and Legislation)

El mensaje de los HUA DE NO SAU NEE al mundo occidental:

"Las enseñanzas originales nos ordenan que nosotros, los que caminamos sobre La Tierra, expresemos un gran respeto, afecto y gratitud hacia todos los espíritus que crean y mantienen la Vida. Nosotros damos un saludo de agradecimiento a los muchos sostenedores de nuestras propias vidas.... Cuando la gente cese de respetar y expresar gratitud por estas muchas cosas, entonces la vida será destruida y la vida humana de este planeta llegará a su fin.
Nosotros no somos un pueblo que demande o pida cosas del Creador de La Vida, sino que por el contrario alabamos y damos gracias por que todas las fuerzas de La Vida estén trabajando todavía. Nosotros entendemos profundamente nuestra relación con todos los seres vivientes. Y hasta hoy, los territorios que aún mantenemos, están poblados de árboles, animales y otros dones de La Creación". (1)



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