¿TU PERRO TE MUERDE?


Marce d Martivill



En varias ocasiones he recibido llamadas o consultas porque el perro ha mordido a su propietario o lo ha amenazado para morderle según él.

Esto me hace pensar en quien manda en esa relación, cosa que yo particularmente tengo muy clara, una vez más los conceptos de jerarquía, educación y convivencia interespecífica, vuelven a chocar con lo que debemos hacer si es correcto según los ojos ajenos o no lo es, como decía A. Pozuelos en uno de sus buenos artículos con lo... políticamente correcto.

Quiero y me apetece echarle un poco de imaginación y ser capaz de trasladarme a la mente de ese perro esperando llegar al lector desde ese punto de vista y como su perro quizá lo vea a él.

¿De verdad crees que te he mordido? No amigo mío, solo te di un toque de advertencia yo marque mis limites porque tú no has sabido marcármelos, ni tan siquiera has sido capaz de marcar los tuyos.

¿Es ese tu sillón? Creo que te vuelves a equivocar una vez más, cuando entre de cachorro a este lugar y forme parte de esta manada, tú mismo me ofreciste este sitio y me siento bien en él, desde aquí puedo controlar todo este territorio y cuando era cachorro si me gustaba estar encima de ti, pero ya soy adulto y la mayoría de veces me apetece estar solo y atento, perdiste tu lugar por no saber marcar mis limites.

¿Es esta mi cama? Si, si lo es, te permito que duermas conmigo en ella pero nunca me agredas en un movimiento, yo no puedo empujarte y echarte, pero si te marcare para que sepas que no debes de hacerlo, lleva cuidado en no molestar mi sueño porque marqué mis límites, tú no fuiste capaz.

¿Vamos de paseo? Sí, yo no sé pasar la llave de esa puerta, eres tu quien la abre pero yo soy quien guía ese paseo, me gusta ir al parque y dominar a otros colegas, soy el jefe y tengo que demostrarlo casi a diario, me gusta orinar en las esquinas y en las ruedas de los coches, tengo que dejar claro por dónde paso, tú no eres capaz de marcar tu territorio y siempre vas un par de metros detrás de mí, pero tranquilo seré yo quien te proteja de otros perros que se acerquen, es mi obligación, para eso soy el jefe.

Vamos a comer... No te lo pido, te lo exijo, si no lo haces pronto, ladrare y ladrare hasta que entiendas que deseo comer, ya me dio buen resultado en otras ocasiones y seguro que seguirá dándome, antes como yo y después lo harás tú. No te acerques a mi mientras me alimento porque primero te avisare y si me ignoras volveré a marcarte, yo si me acercare a ti y te ladrare para que me atiendas y así me iras dando trozos de tu propio recurso el cual para mi es una golosina.

Tú te reías, para ti era divertido, yo montaba tu pierna como si de una hembra se tratara y te hacia tanta gracia que no te dabas cuenta que en ese momento empecé a dominarte, nunca te molestastes en aprender mi lenguaje, yo si entiendo el tuyo, además soy capaz de oler tu miedo.

¿Ahora soy un perro malo? No, no lo soy, tú mismo me diste el liderazgo de esta manada y de este lugar, no podemos mandar todos y debe de estar cada miembro en su sitio, ¿recuerdas cuando gruñía mientras comía? y decías, dejarlo tranquilo que ahora está comiendo, tú me has enseñado a ser el jefe de esta manada, ni me he vuelto loco ni agresivo, solo pongo un orden que tú no has sido capaz de poner, ¿sabes? Para mi suerte o desgracia, soy un perro y necesito ser liderado, que alguien me guíe y me diga que tengo que hacer o no, necesito estar seguro y protegido, a veces no entiendo a los de tu especie, me tratan como si fuera uno más, como si fuera un humano cachorro, y ahora dicen que estoy loco pero soy un perro y necesito que seas de una vez mi LIDER, yo no quiero esta responsabilidad.