"TUMBADO Y QUIETO"


Eva León

EL EJERCICIO DE ECHADO

 

Enseñar al perro a permanecer tumbado en cualquier sitio, durante el tiempo que el dueño necesite y pase lo que pase a su alrededor, es esencial en un buen adiestramiento.

Puesto que es una de las órdenes que más vamos a utilizar y mejor nos va a venir en muchos aspectos de la convivencia con nuestro perro, es una de las que más satisfacciones vamos a obtener en la educación del perro.

Voy a redactar algunas de las situaciones que han vivido y viven muchos dueños cuando su perro no está educado en el ejercicio de tumbado.

Por ejemplo: llega visita a casa y queremos hacer barbacoa, siempre en este contexto al perro lo tenemos que atar, encerrar, en fin alejarlo de nosotros. Pero en realidad lo que nos gustaría es tenerlo tumbado y quieto cerca de nosotros y no tener que encerrarlo.

Además están los ladridos, porque al separarlo de nosotros o atarlo le estamos creando ansiedad por separación y es muy probable que ladre. Es decir que ni atándolo estamos cómodos porque no deja de ladrar y el dueño no para de acercarse al lugar donde lo tiene atado o encerrado para intentar que se calle.

Otra situación en la que nos vendría útil la orden de tumbado y quieto, sería cuando en verano después de un largo y caluroso día de trabajo llegamos a casa y la familia propone ir a tomar un helado a una terraza ¡y de paso nos llevamos al perro! ignorando lo que va a suceder una vez en la terraza de la heladería.

La familia llega hasta la heladería, se sientan, tumban al perro, piden sus helados, y todo bien hasta que en un segundo cambia la situación, pasa un chiquillo en patines, el perro se levanta y de un golpe tira la mesa, arrastra la silla y, en fin, un desastre.

A todo esto le podemos unir que el perro puede cruzar la carretera, provocar un accidente, etc. En una situación de estas cualquier cosa puede suceder. Y no podremos decir: es que a mi perro se le ha levantado el instinto de caza al ver pasar al patinador, porque esta excusa a nadie puede contentar.

La importancia que tiene que el perro se tumbe y se quede quieto es innegable para una buena convivencia con el perro, es decir, para poder disfrutar más de nuestro animal. Digo disfrutar más, porque si el perro ejecuta bien esta orden lo sacaremos más, no ya sólo cuando salgamos a pasearlo para que defeque, sino también al ir a tomar algo, al ir de compras, etc. En cualquier momento podremos decidir sacar a nuestro perro y sin miedo de dejarlo tumbado durante un rato, en la puerta de una tienda.

También nos vendrá bien la orden de tumbado, antes de meter en el coche al perro. Supongamos que nos vamos de viaje, bueno pues tumbamos al perro al lado del coche e introducimos las maletas o bolsas y cuando está todo listo le damos la orden de "pasa" y entra el perro al coche. Si no se hace de ésta manera el perro pasa primero, hay que volver a sacar, porque se hace dueño de todo el espacio del coche y no cabe nada y esto resulta ser un alboroto, sacar perro, meter perro y maletas.

Cuando volvemos a casa, lo mismo, antes de entrar, tumbaremos al perro, abriremos la puerta y el perro deberá esperar que el dueño le dé la orden de pasar.

Situaciones en las que nos va a ser útil esta orden, hay infinidad, por lo tanto siendo tan útil y necesaria, debemos enseñársela a nuestro perro.¿Cómo? con un poco de paciencia y constancia.

Las primeras clases no han de ser largas, 10 minutos bastarán, poco a poco se irán alargando, hasta conseguir tener al perro tumbado y quieto el tiempo que nos sea necesario.

El primer paso a seguir para un perro que no sabe lo que es tumbarse puede ser el siguiente: le asiremos por las patas delanteras y tiraremos suavemente de ellas hacia delante, empujando también sus omoplatos hacia abajo hasta conseguir que se tumbe. Si persiste en levantarse, perseveraremos hasta tener éxito. Una vez tumbado se le premiará adecuadamente mientras le repetimos la palabra elegida para asociar al ejercicio.

Esto se repetirá en varias clases, lo importante es que asocie la palabra elegida con esa posición. Una vez que ya le decimos al perro "tumbado" y se tumba, iremos al siguiente paso que consiste en que el perro permanezca tumbado y nosotros nos distanciemos unos pasos. Esta vez mostrándole la palma de la mano le diremos "quieto" y nos retiraremos unos pasos. Si se levanta hay que ir y tumbarlo otra vez, al mismo tiempo que diremos en un tono de voz contundente ¡NO!.

Recordar que las primeras clases deben ser breves; avanzaremos más con 5 minutos de trabajo bien hecho que pasándonos de tiempo lo que supondrá que el perro se cargue de estrés y todo lo que hayamos hecho no sirva para nada.

Sucesivamente iremos aumentando el tiempo y también nos iremos distanciando del perro, si se vuelve a levantar, un no contundente y lo llevamos un poco más atrás de donde lo habíamos tumbado. La finalidad de esto es que el perro deduzca que por mucho que avance no llegará donde estamos nosotros, al contrario, cada vez lo situaremos más lejos. Es decir si se levanta hay que llevarlo al mismo sitio donde lo habíamos tumbado o incluso más retrasado.

Algo que nos vendrá bien para perros que son hiperactivos y que tienden a dispersarse aun sabiendo ejecutar ya la orden, será ponerle un collar de trabajo (pinchos). Este collar nos va a ser útil como refuerzo y recordatorio del contexto en el que se encuentra.

Hay que tener en cuenta que los perros también rigen su conducta por la relación costes y beneficios, si al perro le merece la pena levantarse porque el coste es mínimo (estímulo aversivo mínimo o nulo) se levanta y obtiene su beneficio, que en este caso sería desobedecer para hacer lo que él quiera, pero si existe un coste al levantarse, que sería en este caso el tirón de collar, ya no le merece la pena, se lo piensa y permanece quieto.

Es importante recordar que el collar lo utilizaremos para este tipo de perros y las clases se irán intercalando con collar y sin collar, para no condicionarlo siempre al collar, siendo constantes y con paciencia lograremos que nuestro perro se tumbe y se quede quieto en unas pocas clases.

El adiestramiento en obediencia, es decir la educación en los perros es fundamental y no importa la raza o el tamaño de los perros, todos los perros se adiestran en obediencia, la edad puede ser a partir de los 6 meses.

Con nuestro perro educado podremos ir a cualquier parte, incluso ir a la heladería ,eso si, a otra distinta de la que en un principio nos formó el embrollo.

Eva León